El encargo
Un lugar donde la música no es fondo.
Shhh se define como deep listening room + bar, y su reglamento lo dice sin rodeos: se habla en tono bajo, no se habla por teléfono y no se usa la computadora. Cuando un local escribe eso en sus propias reglas, el sistema de audio deja de ser un accesorio y pasa a ser la razón por la que alguien cruza la puerta.
Eso cambia las prioridades de una instalación. No se trata de que suene fuerte. Se trata de que la música ocupe la sala entera con autoridad y, al mismo tiempo, deje sitio para una conversación en voz baja. Son dos cosas que normalmente se pelean, y resolverlas es trabajo de instalación tanto como de equipo.
Punto de partida
Lo que pedía el espacio y lo que lo complicaba.
- Nivel parejo en todas las mesas, no un único punto bueno de escucha.
- Música con cuerpo a volumen moderado, para que hablar bajo siga siendo posible.
- Funcionamiento continuo de seis a ocho horas por noche, varios días a la semana.
- Acceso cómodo a las fuentes: aquí se pincha disco toda la noche.
- Ni un cable a la vista en un local donde todo el mobiliario está diseñado.
- Dos zonas con usos distintos, la sala de escucha y la barra, en el mismo local.
- Superficies duras por todos lados: madera, piedra y vidrio.
- Bocinas de alta eficiencia, que perdonan poco cualquier descuido de montaje o de ajuste.
- Posiciones fijadas por el diseño del espacio, no elegidas por conveniencia acústica.
Cómo se hizo
Cuatro pasos, en ese orden.
El orden importa: cada paso depende de que el anterior esté cerrado.
Reconocimiento del local
Medidas, materiales, mobiliario y las posiciones que el proyecto del espacio ya había fijado. De ahí salieron el ruteo del cable, las longitudes y la lista de conectores, antes de mover nada.
Montaje
Colocación de las bocinas sobre sus bases, montaje en alto de los monitores de la barra y cableado a medida: oculto a la vista, pero accesible para mantenimiento.
Puesta a punto
Ajuste de niveles entre etapas, comprobación de polaridad canal por canal y equilibrio entre las dos zonas, para que pasar de la sala a la barra no sea un salto.
Prueba a volumen de uso
Escucha en las mesas, no solo en el punto central, y ajuste fino con el local funcionando como funciona de verdad una noche cualquiera.
El resultado
Tres vistas del local.
Ficha
El sistema.
Por confirmar
Shhh tiene dos locales en la ciudad
Por confirmar
Fecha de la intervención
Por confirmar
Sala y barra
Por confirmar
Cadena completa
Los datos marcados esperan a que Shhh autorice publicar marcas, modelos y fechas. El texto del caso ya está revisado con ellos.
Tengo un proyecto similar
¿Un local donde la música importe?
Cuéntanos qué espacio es, cuántas zonas tiene y cómo quieres que se use. El punto de partida cambia la solución más de lo que parece.